|02-02-26| Esta mañana, con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el obispo Daniel ha presidido la celebración de la eucaristía en la Catedral, enmarcada en la festividad litúrgica de la Candelaria. Antes de comenzar la misa se ha llevado a cabo el tradicional rito del encendido de las velas, que portaban todos los fieles presentes —tanto miembros de la vida consagrada como laicos— y que el obispo ha bendecido.

 

La celebración de este año coincide con la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, instituida por san Juan Pablo II y vinculada a la fiesta de la Presentación del Señor. El lema de esta edición es «¿Para quién eres?», una pregunta que invita a contemplar no solo el sentido de la vida consagrada, sino la persona a quien cada uno está entregando su vida —Cristo mismo— y el testimonio que ofrecen quienes han realizado una entrega total al Señor.

 

La Jornada tiene como objetivo agradecer y visibilizar el servicio y la dedicación de los consagrados y consagradas en el seno de la comunidad eclesial y de la sociedad, así como fomentar la oración y el apoyo a todos aquellos que han respondido a esta llamada vocacional. De hecho, durante la misa se ha querido poner en valor el testimonio de estas personas y agradecer su presencia y servicio a la Iglesia diocesana.