
[27-04-26] Los dos arciprestazgos de la ciudad de Lleida, Verge Blanca y Sant Anastasi, han celebrado este fin de semana dos encuentros que, desde perspectivas complementarias, han puesto de relieve la importancia de seguir fortaleciendo la comunión eclesial, la participación y el espíritu sinodal en las parroquias de la diócesis.
Por una parte, el sábado 25 de abril, el arciprestazgo de Verge Blanca reunió a 45 miembros de los consejos parroquiales de las once parroquias que lo integran, en un encuentro celebrado en los locales de la parroquia de la Mercè. La sesión, de dos horas y media de duración, comenzó con un largo tiempo de oración y continuó con una charla a cargo del arcipreste, Mn. Carles Sanmartín, sobre el tema «¿Qué es y qué no es el discernimiento comunitario?».
A partir del documento final del Sínodo sobre la Sinodalidad, Mn. Sanmartín presentó algunas de las conclusiones y propuestas relacionadas con el discernimiento comunitario, así como una pauta práctica para ayudar a las comunidades a reflexionar sobre una cuestión fundamental: ¿qué debemos hacer, como parroquia, arciprestazgo o diócesis, para llegar a las personas que no participan habitualmente en la vida eclesial? El encuentro continuó con un trabajo en grupos y concluyó con un pequeño refrigerio compartido.
Al día siguiente, domingo 26 de abril, el arciprestazgo de Sant Anastasi retomó una iniciativa de convivencia que había quedado interrumpida por la pandemia con un encuentro festivo en el Castell de la Saira, bajo el lema «Somos comunidad. Celebrémoslo». Una treintena de personas de las parroquias del arciprestazgo compartieron la comida y un tiempo de convivencia, con actividades lúdicas como un «bingo musical» o el juego «¿Quieres ser millonario?», pensadas para profundizar en el conocimiento mutuo y en la realidad del arciprestazgo, de la diócesis y de la ciudad.
La jornada concluyó con una breve reflexión sobre el documento final del Sínodo y una oración conjunta. El arcipreste, Mn. Víctor Martínez, animó a los participantes a seguir caminando juntos y a sumarse a futuros encuentros.
Con iniciativas como estas, los arciprestazgos de la ciudad hacen visible que la vida de las comunidades cristianas se construye tanto desde el espacio de la reflexión y el discernimiento como desde la convivencia y la celebración, dos ámbitos esenciales para avanzar en el camino sinodal que vive la Iglesia.
