|12-03-26| El jugador del Hiopos Lleida Caleb Agada fue ayer el protagonista de una charla destinada a jóvenes en la parroquia de la Mare de Déu del Carme, de la que es feligrés desde poco después de su llegada a Lleida. El nigeriano, de 31 años, relató a una treintena de asistentes que participaron en el encuentro después de la misa de las 19.00 su experiencia personal con la fe católica y confesó que “allí donde juego, busco una iglesia”.

 

El jugador relató que a excepción de su paso por Rusia, siempre ha buscado una parroquia de confianza y destacó especialmente su experiencia en el Hapoel Be’er Sheva israelí, que le permitió visitar Jerusalén, en Tierra Santa. “Para mí es importante generar una comunidad en los sitios donde vivo, porque soy bastante tímido y la iglesia me ayuda a tener un lugar tranquilo en el que compartir mi fe”, añadió.

 

De hecho, relató que la religión ha sido muy importante durante toda su vida, inculcada por su madre, que se aferró a ella después de la muerte del padre de Agada cuando solo tenía tres semanas de vida. El nigeriano explicó que poco después ella tuvo que emigrar a Canadá sola, dejando a sus dos hijos con unos familiares en Nigeria, hasta que Caleb, con seis años, y su hermana, con nueve, pudieron reunirse con ella en Toronto, donde se crio hasta que empezó a jugar profesionalmente.

 

Además, explicó la problemática que sufren las personas cristianas en Nigeria, perseguidas en algunas zonas por milicias islamistas de Boko Haram. “Por suerte, el peligro es en el norte del país y mi familia siempre ha vivido en el sur”, dijo a los asistentes, que cerraron el acto con una ronda de preguntas.

 

Text i foto: diari Segre