|05-03-26| Como cada año, la Acción Católica Obrera (ACO) y la Pastoral Obrera de Lleida han organizado un acto para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. En esta ocasión, la conmemoración se ha realizado en el marco de la misa vespertina del 4 de marzo en la parroquia de San Antonio María Claret, en el barrio de Balàfia, comunidad parroquial de la que forman parte miembros de uno de los grupos de la ACO de Lleida.

 

La celebración se inició recordando algunas efemérides que han marcado esta jornada, como el incendio de la fábrica Cotton en 1911 o las protestas de las mujeres de Petrogrado en 1917. Estos hechos históricos contribuyeron a consolidar una tradición reivindicativa que finalmente fue reconocida por la ONU, que en 1977 proclamó oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de las Mujeres.

 

Posteriormente se leyó el manifiesto de la Pastoral Obrera de Cataluña, que pone de relieve diversas situaciones de injusticia que afectan especialmente a las mujeres. Entre los puntos destacados del manifiesto se encuentran la denuncia de los asesinatos de mujeres, el desprecio hacia las tareas de cuidado de las personas y de la naturaleza, la persistencia de la brecha de género en el ámbito laboral y social, el desorden climático, la violencia ejercida sobre el cuerpo de las mujeres y la crítica al modelo patriarcal presente también dentro de la Iglesia.

 

En la oración de los fieles se añadieron dos intenciones específicas para pedir que se escuche la voz de las mujeres que trabajan y luchan por un mundo más justo y libre de opresión.

 

Una vez finalizada la Eucaristía, se compartió el testimonio de Joëlle, de la isla de Reunión, miembro de un movimiento hermano de la ACO integrado en el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos. En su relato explica las dificultades que ha tenido que afrontar para poder estudiar y progresar, así como su compromiso sindical, social y familiar, marcado en ocasiones por diversas discriminaciones.

 

El testimonio dio lugar a una breve reflexión final en la que se destacó la necesidad de que hombres y mujeres se organicen solidariamente para afrontar estas situaciones y seguir trabajando por una sociedad más justa.

 

Fuente: Acció Catòlica Obrera de Lleida