
|12-11-25| El sábado 8 de noviembre de 2025 se celebró en Sant Feliu de Llobregat el Encuentro de Delegados de Pastoral con Personas Migradas y referentes diocesanos, el segundo del año. El encuentro comenzó con una oración y continuó con la valoración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado por parte de las diez diócesis catalanas asistentes. A continuación, cada participante presentó los proyectos y el calendario del curso.
La diócesis de Lleida, de la mano del delegado Mn. Adrián Burca, expuso las actividades realizadas —como la celebración de la JMMR 2025 y el proyecto compartido con la Delegación de Barcelona, “Caminamos juntos en la diversidad”—, así como las más inmediatas: la preparación del Festival de Navidad, que se celebrará el 14 de diciembre en la misma iglesia de La Mercè. Siguiendo la tradición, cada año las actividades principales se llevan a cabo en una iglesia diferente, ofreciendo así la oportunidad del conocimiento mutuo.
Se insistió en la necesidad de seguir trabajando para construir comunidades acogedoras y misioneras, tomando como base documentos como la encíclica Fratelli tutti, del Papa Francisco, y la exhortación Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes. También se destacó la importancia de la formación de los agentes de pastoral, especialmente en las actividades organizadas por la Conferencia Episcopal Española.
El obispo Xabier Gómez propuso cambiar el nombre de las delegaciones por “Servicio de Pastoral Intercultural”, aunque la propuesta queda pendiente de debate. Por primera vez, los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense han nombrado a una mujer para recorrer el territorio con el objetivo de promover las comunidades acogedoras y la cultura de la hospitalidad. En este marco, coordinará las distintas entidades de la Iglesia para crear una red de solidaridad.
Tras concretar el calendario de los próximos encuentros —que se celebrarán de manera itinerante por las diversas diócesis—, todos los participantes compartieron un almuerzo ofrecido por la comunidad anfitriona. Agradecieron a Dios poder trabajar conjuntamente por un mismo objetivo: construir un mundo mejor, una comunidad acogedora donde todos se sientan hijos e hijas del mismo Dios, hermanos en Cristo.
