
[18-11-25] San Giovanni in Laterano; Archibasílica del Santísimo Salvador y de los Santos Juanes, San Juan Bautista y San Juan Evangelista, del Laterano (III)
EL BAPTISTERIO DE SAN GIOVANNI IN LATERANO
Antiguamente, en la época paleocristiana (siglos IV-VI), el baptisterio era un edificio independiente, generalmente de planta central, situado cerca, pero separado, de la iglesia. Esto se debía al hecho de que el bautismo era un ritual muy solemne que se celebraba solo en determinadas épocas del año (Pascua y Pentecostés) y se administraba principalmente a personas adultas, realizándose por inmersión; era necesario lavarse y purificarse antes de ser acogido en el interior de una iglesia, de una comunidad cristiana. Bautizar significa "sumergir", "introducir en el agua"; la "inmersión" en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale para la resurrección con Él (cf. Rm 6,3-4; Col 2,12) como "nueva criatura" (2 Co 5,17; Ga 6,15). Más adelante, a partir del siglo XI, el baptisterio se integró dentro del mismo templo. Seguramente el de San Giovanni in Laterano, de planta octogonal, es el baptisterio monumental más antiguo del cristianismo; inicialmente era conocido como San Giovanni in Fonte. Lo mandó construir en el siglo IV el emperador Constantino. Está cubierto por una cúpula sostenida por dos niveles de columnas. El inferior está formado por ocho columnas de pórfido rojo, cada una de más de seis metros de altura; el nivel superior tiene ocho columnas más delgadas, de mármol blanco. La decoración de la fachada está adornada con los blasones de la ilustre familia Chigi (a la que perteneció, por ejemplo, Alejandro VII, papa entre 1655 y 1667); es obra de Francesco Borromini, realizada en el año 1657.
LA PLAZA DE SAN GIOVANNI IN LATERANO
Es una de las plazas públicas más importantes de Roma. Además, aquí suelen concentrarse las principales manifestaciones sociales y populares de la ciudad. Por otro lado, la plaza también puede considerarse como una especie de síntesis de la cultura arquitectónica romana desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Hoy en día, junto con la Piazza di Giovanni Paolo II, que es básicamente una extensión de la Piazza San Giovanni in Laterano al otro lado de la basílica, es un lugar popular para visitar y contemplar la Archibasílica, el Palacio de Laterano, el Baptisterio, el Obelisco, la Scala Santa o las Murallas Aurelianas, Porta Asinaria y Porta Giovanni.
EL OBELISCO DEL LATERANO
El Obelisco del Laterano es el más alto de Roma, y quizá el más grande del mundo entre los que aún permanecen en pie desde la época del antiguo Egipto. Tiene casi 50 metros de altura (incluyendo su base) y un peso de 455 toneladas. Está situado en la plaza de San Giovanni, frente a la fachada de la Basílica de San Juan del Laterano. Es originario del templo de Amón, en Karnak, de donde fue llevado a Alejandría a través del Nilo a comienzos del siglo IV. De allí pasó al Circo Máximo de Roma, donde acabó dañado y desmantelado, hasta que el papa Sixto V, Peretti, lo restauró en 1588 con la ayuda del arquitecto Domenico Fontana, quien lo coronó con la cruz de Jesucristo. Los obeliscos son monumentos típicos de la cultura y el arte egipcios. Disponen de una base cuadrangular y terminan en la parte superior con una punta piramidal cubierta por una lámina de oro. Así, los rayos del sol, al incidir sobre esta llamativa punta dorada, producen maravillosos resplandores. Los faraones los hacían erigir a la entrada de sus templos. Algunas veces, sobre el obelisco, se grababan inscripciones que indicaban a qué divinidad estaba dedicado dicho templo, o bien el acontecimiento político o dinástico por el cual había sido erigido. En Roma, sin embargo, un obelisco también era y es un punto visual de referencia que orienta y define su trama urbanística.
LA ESCALERA SANTA
Frente al Palacio de Laterano se encuentra el edificio denominado Pontificio Santuario della Scala Santa, que es el lugar donde se halla la Escalera Santa, considerada como la escalera de 28 peldaños de mármol (actualmente recubiertos de madera) del pretorio o residencia de Poncio Pilato, por los cuales subió Jesucristo poco antes de su crucifixión, y que, según una larga tradición, Santa Elena, madre del emperador Constantino, mandó traer a Roma, piedra por piedra, procedente de Jerusalén. Según algunos historiadores medievales, fue el santuario más venerado de Roma. Se reconstruyó a finales del siglo XVI, por orden del pontífice Sixto V, Peretti, y se culminó, tal como la vemos hoy, en el citado Palacio de Laterano, con la Capilla de San Lorenzo in Palatio, llamada Sancta Sanctorum, que es un oratorio muy especial, reservado a los Santos Padres. Aquí, además, se conserva un famoso icono de Cristo, conocido como el Santissimi Salvatore Acheiropoieton, lo que significa que se trata de un icono que no ha sido pintado por mano humana. Cabe recordar que a nadie se le permite subir por esta escalera de pie; solo pueden hacerlo los fieles si lo hacen de rodillas y en un profundo y reverente silencio y espíritu penitencial. Si se sube así, de rodillas, se puede obtener la Indulgencia Plenaria. Finalmente, hay que mencionar que en 1980 la Escalera Santa fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad en Europa, declarada por la Unesco. Los 1.700 metros cuadrados de pintura mural que rodean esta Escalera Santa fueron realizados por los destacados pintores tardo-maniéristas (finales del siglo XVI) Giovanni Battista Ricci (1537-1627), Giacomo Stella (1545-1630) y otros, trabajando bajo las órdenes del citado papa Sixto V, Peretti.
LA IGLESIA DEL REY DE FRANCIA
Como curiosidad final, debemos saber que desde el siglo XVII, el canónigo de honor de esta importante basílica romana de San Giovanni in Laterano es el rey de Francia o, en las últimas décadas, el presidente de la República Francesa. Nicolas Sarkozy, por ejemplo, tomó posesión el 20 de diciembre de 2007 y Emmanuel Macron lo hizo el 26 de junio de 2018.
Ximo Company. Delegación de Patrimonio Artístico
Foto: “Baptisterio de San Giovanni in Laterano”, Roma, siglo IV. Es de planta octogonal; se le considera el baptisterio monumental más antiguo del cristianismo; inicialmente era conocido como “San Giovanni in Fonte”. Lo mandó construir el emperador Constantino.
